CLASE #11

CLASE #11
26/06/2019

CALENTAMIENTO
Con este calentamiento de retroversión y anteroversión, se generó una especie de bamboleo ondulado con la columna, para que ésta, se active.

Con el siguiente ejercicio, con el cual bajamos el tronco y apoyamos ligeramente las yemas de los dedos en el piso. Sentí un estiramiento de la columna, y también una activación en los músculos de las piernas, principalmente los gemelos.

Este para mí, ha sido el calentamiento más fuerte, en este año, en Expresión Corporal, pues me costó mucho mantenerme en esa postura, porque me cansaba rápidamente.

Con los diferentes apoyos que pueden haber al entrar en contacto con el piso, para entrar y salir de él, a parte de mis manos, y nalgas, probé con los hombros, la cabeza, una oreja y la columna, con la parte de las dorsales.

TRABAJO CON SILLA
Hallé muchas maneras de habitar la silla, o de hacer que la silla me habite a mí. Debía primero ser una silla liviana, porque con una muy pesada, hubiese sido muy difícil la exploración.

Cuando utilizamos la silla como prenda de vestir, atravesé mi cuerpo con el hueco del espaldar de la silla (que no tenía la parte suave y de madera) y me sorprendí por mi capacidad de caber en ese espacio tan pequeño.

Cuando trabajamos con calidades de movimiento, como me suele pasar, primero trabajé con flotar, y fue algo que sucedió sin pensarlo, pues a la silla la acosté de lado, me senté sobre ella, tomé con mis manos sus patas y comencé a moverme lentamente, cuando sentí que iba conduciendo una nave espacial que flota. También tuve la sensación de que la silla se transformó en una especie de herramienta para labrar la tierra, mientras la empujaba y se deslizaba en el piso.

Luego, paré a la silla, me puse en cuatro apoyos debajo de ella y comencé a andar lentamente y con pesadez, cuando me sentí como una tortuga con su pesado caparazón, tratando de avanzar. Con esta sensación, quise trabajar la calidad de movimiento de empujar.

Con el trabajo en pareja, me encontré con Karina, quien tenía el mismo tiempo lento, que yo, pero menos pesado con su silla.

Comenzamos movernos lentamente a partir de lo que ya teníamos individualmente, cuando se dio entre las dos una especie de peregrinaje en círculos que no nos llevaba a ningún lado, y todo era muy lento y pesado. También teníamos la impresión de esperar a alguien que nunca llega, como la obra de Samuel Beckett, Esperando a Godot. 

Hasta aquí mi entrada.





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